¿POR QUÉ ES NECESARIO HABLAR DE POSTNEOLIBERALISMO Y NO DE SOCIALISMO EN ECUADOR?
- Gabriel Caicedo

- 6 feb 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 7 feb 2021
Hoy más que nunca es importante dialogar respecto al concepto de #postneoliberalismo. Nos evitaría un conflicto semántico y quien sabe, si político o económico. Antes de arrancar, me es vital conocer que para Wittgenstein, “los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo” y por otro lado que, el signo es “ideológico” y “es la arena de la lucha de clases” según Volóshinov. Entonces, ¿lo que defiendo a nivel ideológico; con el lenguaje que poseo para describirlo, es mi percepción del mundo?
Hay quienes afirman que Ecuador vivió un socialismo en la década pasada, algunos más atrevidos dicen que fue comunismo y que de ninguna manera, eso debe repetirse porque “nos convertiríamos en Venezuela”. A pocas horas de los comicios electorales, este discurso se ha intensificado y lo más asombroso es quienes lo usan, gente de la clase trabajadora; pero sin esa identidad de clase. Al final, un trabajador es capaz de votar por sus propios verdugos, por quienes abiertamente hablan de flexibilización laboral o privatización de los bienes o servicios públicos, por ejemplo. Supone una pérdida momentánea de la memoria histórica por el hecho de "combatir al socialismo".
En Ecuador desde 2007 hasta el 2017, los poderes del Estado con la ayuda de un potente aparato de propaganda instauraron el sentido “socialista” del país, cuando lo que fue en la práctica se define como postneoliberalismo, según varios autores. Algunos lo caracterizan como una negación del capitalismo neoliberal que afirma derechos sociales en la esfera pública -entiéndase, a través del Estado- (Sader 2008:43) y por otro lado, hay quienes cuestionan la forma en la que retornó el Estado y la noción de “lo público”; y cómo esto perfecciona las dinámicas de la acumulación capitalista a través del neoliberalismo institucional (Dávalos 2016).
Me quedo con la segunda definición, y por eso afirmo que en Ecuador no existió ninguna razón socialista, sino postneoliberal. Claro que hubo afirmación de derechos, claro que retornó el Estado -luego de la “noche neoliberal”- pero ¿a qué costo? A la clase trabajadora le costó la confusión ideológica, porque si socialismo es sinónimo de corrupción, de ensanchamiento de nuevas burguesías burocráticas que rifan al Estado a través de lo público, entonces ¿es mejor regresar al anochecer neoliberal? ¿acaso en el neoliberalismo no pasa lo mismo, no hay corrupción o fenómenos similares?
La noción de lo público en este paradigma es paradójica. Esta ambivalencia no es casual, obedece finalmente a nuevas y perfeccionadas dinámicas de acumulación capitalista a través del retorno del Estado. Por ejemplo, se afirma que existen derechos de la naturaleza, pero apenas se descubren reservas petroleras ya se piensa en los dividendos. Se habla de revolución, pero se castigan las revueltas sociales. Hay contradicciones en el discurso, y las hay precisamente porque el postneoliberalismo jamás ha salido de la matriz capitalista. Las crisis actuales, las del pasado y las que vendrán, son producto del mismo capital pero con otro nombre.
Es necesario llamar las cosas como son, llamar socialismo a prácticas paradójicas como las mencionadas, solo acarrea confusión, luego el trabajador votará por sus verdugos. Finalmente, el sistema económico va de la mano del político, entonces no se debe olvidar que también algo anda mal con las “democracias” representativas burguesas. En fin, es todo el sistema.
Dávalos, P., 2016. El posneoliberalismo: Apuntes para una discusión. [online] https://www.alainet.org/es/articulo/177592
Sader, E., 2008. REFUNDAR EL ESTADO. POSNEOLIBERALISMO EN AMERICA LATINA. Buenos Aires: Instituto de Estudios y Formación de la CTA, p.43. [online] http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/coedicion/sader/sader.pdf



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